El papa León XIV./ Independent Photo Agency Srl / Legion-Media
CIUDAD DEL VATICANO/ ANSA LATINA.- El Papa reafirma que todos tienen una dignidad que debe ser respetada, incluso si han cometido crímenes.
"Este respeto por la dignidad intrínseca de cada persona, incluidos quienes han cometido delitos, excluye el uso de la pena de muerte, la tortura y toda forma de castigo cruel o degradante", dijo León XIV al interparlamentario de la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE) sobre la criminalidad organizada.
"La verdadera justicia no puede satisfacerse con la sola punición; esos esfuerzos también deben abarcar enfoques inspirados en la perseverancia y la misericordia, destinados a la reinserción y al pleno reingreso de las personas condenadas a la vida social", añadió.
La dignidad humana debe ser respetada siempre, recalcó el Pontífice. "Ninguna sociedad verdaderamente justa puede perdurar si la ley no sigue siendo soberana, y no la voluntad arbitraria de las personas individuales; y si ninguna persona o grupo, independientemente del poder o del estatus, puede jamás reclamar el derecho de violar la dignidad y los derechos de los demás o de sus comunidades", subrayó Robert Prevost.
"Por lo tanto, la prevención y la represión de las actividades criminales están estrechamente vinculadas al respeto y la protección de los derechos humanos universales. Esto requiere no solo el compromiso de las fuerzas del orden, sino también la participación de la sociedad en su conjunto, tanto a nivel nacional como internacional", añadió el Pontífice.
"Para combatir las adicciones, empezando por las drogas, no basta con la represión, sino que sobre todo hace falta la educación", dijo después el Papa.
"Se necesitan —destacó León XIV— programas integrales para alcanzar a quienes son esclavos de la dependencia, ofreciéndoles atención médica, apoyo psicológico y rehabilitación continua.
Este enfoque multidisciplinario debe considerar a la persona humana en su totalidad, trascendiendo las medidas puramente represivas y las soluciones permisivas, ya que ambas son incapaces de liberar a los individuos de las cadenas de la dependencia".
El Pontífice, según el cual "la educación es la clave de la prevención", advierte que "en nuestro tiempo, en el que las redes sociales difunden con tanta frecuencia informaciones erróneas y peligrosas que banalizan estos riesgos, la educación debe empezar en la familia y reforzarse en la escuela, transmitiendo conocimientos científicos precisos sobre los efectos devastadores de los narcóticos en el cerebro, el cuerpo, la conducta personal y el bien común de la comunidad".
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