La directora del FMI, Kristalina Georgieva, el pasado 15 de abril en Washington./ Ken Cedeno (REUTERS)
MADRID, ESPAÑA / EL PAIS.- El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha vuelto a situar la vivienda entre los principales retos de la economía española, pero su informe sobre España va más allá del mercado inmobiliario.
El organismo reclama al Gobierno que aproveche el buen momento de la actividad para acelerar el ajuste fiscal, retirar las ayudas energéticas salvo en escenarios extremos y preparar las cuentas públicas ante el fuerte aumento del gasto en pensiones derivado del envejecimiento de la población.
En su informe Artículo IV publicado este viernes, el FMI sostiene que la economía española mantiene un comportamiento sólido y seguirá creciendo por encima de la media de la eurozona. El organismo prevé que el PIB avance un 2,1% en 2026, después de crecer un 2,8% en 2025, apoyado en la demanda interna, el empleo, la inversión y la llegada de población inmigrante.
Sin embargo, advierte de que el crecimiento se moderará de forma gradual a medio plazo, hasta situarse en torno a una tasa potencial del 1,7%, a medida que se frenen los flujos migratorios y aumente la presión demográfica.
En vivienda, el diagnóstico del Fondo es claro, aunque más acotado: España debe acelerar el desarrollo urbanístico, simplificar la burocracia y reducir la inseguridad jurídica para aumentar la oferta.
El organismo considera que la falta de vivienda disponible está alimentando el encarecimiento de los precios y puede acabar afectando a la movilidad laboral, la inmigración y el crecimiento económico. También pide reforzar la vivienda social y asequible en las zonas con mayor déficit de oferta.
El FMI advierte, además, de que el fuerte aumento de los precios de la vivienda y los primeros indicios de relajación en los criterios de concesión de crédito podrían generar vulnerabilidades financieras si se prolongan en el tiempo. No obstante, subraya que los riesgos sistémicos siguen siendo bajos y que bancos, hogares y empresas mantienen una posición financiera sólida.
Mayor esfuerzo fiscal
Pero el mayor énfasis del informe está en la política fiscal. El Fondo considera que España debe reconstruir sus márgenes presupuestarios con mayor rapidez, en un contexto de crecimiento todavía robusto, deuda pública elevada y crecientes presiones de gasto. El déficit público se redujo al 2,4% del PIB en 2025, apoyado por la fortaleza de la actividad y el aumento de la recaudación, pero el organismo cree que el ajuste previsto no será suficiente sin medidas adicionales.
Una de las principales recomendaciones del FMI pasa por retirar las medidas de apoyo energético aprobadas para amortiguar el encarecimiento de los precios. El organismo recuerda que el paquete anunciado por las autoridades incluye rebajas del IVA y de los impuestos especiales sobre carburantes, electricidad y gas, la suspensión del impuesto sobre la producción eléctrica, mayores ayudas en la factura de la luz para hogares de menor renta y apoyos directos a industrias intensivas en energía.
Según el Fondo, estas medidas tienen un coste fiscal relevante y deben expirar en la fecha prevista, salvo que se materialice un escenario severo de precios energéticos persistentemente elevados. En ese caso, el FMI defiende que las ayudas sean temporales, estén estrictamente dirigidas a hogares y empresas vulnerables y no distorsionen las señales de precios de la energía. El organismo advierte de que muchas de las medidas recientes no están suficientemente focalizadas y pueden reducir los incentivos al ahorro energético.
El encarecimiento de la energía también condiciona las previsiones de inflación. El FMI estima que la guerra en Oriente Medio ha retrasado la última fase del proceso de desinflación y prevé que la inflación general se sitúe en torno al 3% a finales de 2026, antes de moderarse al 2,2% en 2027. Aunque la mayor presencia de renovables en el mix eléctrico español amortigua parte del impacto del gas sobre los precios de la electricidad, el Fondo advierte de que un nuevo aumento sostenido del petróleo volvería a presionar los precios y la actividad.
Alerta por el aumento en pensiones
El otro gran frente señalado por el organismo es el de las pensiones. El FMI alerta de que España afrontará en las próximas décadas uno de los mayores incrementos del gasto asociado al envejecimiento entre las economías avanzadas europeas. En concreto, el informe apunta a un aumento del gasto en pensiones, sanidad y cuidados de larga duración de entre 4,5 y 5,1 puntos de PIB entre 2025 y 2050.
El Fondo considera que el sistema de pensiones debe reforzarse para hacer frente a esas presiones. Entre las opciones que plantea figura ampliar el número de años de cotización utilizados para calcular la pensión, con el objetivo de aproximar más la prestación a la carrera laboral completa de los trabajadores, como ocurre en otros países avanzados. También reclama un debate público más transparente sobre las transferencias del Estado a la Seguridad Social, que, según el informe, se han más que duplicado desde 2019 y alcanzaron alrededor del 3% del PIB en 2025.
El FMI señala que la próxima revisión de la cláusula de salvaguarda del sistema de pensiones por parte de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) será clave, aunque considera que el mecanismo debería reformularse. A su juicio, la sostenibilidad del sistema no debería evaluarse solo mediante umbrales de gasto, sino a partir de la brecha prevista entre ingresos y gastos del propio sistema.
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