SANTO DOMINGO, RD/ EL VOCERO.- Mientras gran parte del mundo enfrenta los desafíos derivados de la volatilidad de los mercados energéticos, la República Dominicana avanza en una estrategia que busca transformar su matriz de generación eléctrica mediante una mayor participación de fuentes renovables.
Las proyecciones del Ministerio de Energía y Minas indican que la capacidad instalada de energías renovables no convencionales alcanzará los 2,600 megavatios (MW) para 2028, una cifra que representa un crecimiento significativo respecto a los 555 MW registrados en 2020.
Para las autoridades, este avance no solo supone una expansión de la capacidad energética nacional, sino también una herramienta clave para fortalecer la resiliencia económica frente a las fluctuaciones internacionales de los combustibles fósiles.
Una transformación energética en marcha
El ministro de Energía y Minas, Joel Santos, explicó que la República Dominicana se encuentra actualmente cerca de los 2,000 MW de generación renovable en operación, una evolución que ha sido posible gracias al crecimiento sostenido de la inversión privada en el sector.
“Estamos prácticamente en 2,000 megavatios en estos momentos ya en producción. Esto ha traído una inversión de cerca de 3,000 millones de dólares para República Dominicana”, afirmó el funcionario durante una entrevista televisiva.
Según datos oficiales, el sector energético se ha consolidado como uno de los principales receptores de inversión extranjera directa durante los últimos años, atrayendo alrededor de 1,000 millones de dólares anuales.
Este flujo de capital ha contribuido al desarrollo de parques solares, proyectos eólicos y nuevas infraestructuras destinadas a modernizar el sistema eléctrico nacional.
Menos dependencia del petróleo y mayor estabilidad
Uno de los principales objetivos de la estrategia energética dominicana consiste en reducir la vulnerabilidad frente a los cambios en los precios internacionales del petróleo y del gas natural.
La crisis energética global provocada por conflictos geopolíticos, interrupciones en las cadenas de suministro y fluctuaciones de los mercados internacionales ha puesto de relieve la importancia de diversificar las fuentes de generación.
“Debemos continuar apostando a una mayor generación de energías renovables para reducir la dependencia, no solo de los combustibles fósiles, sino también de la política internacional”, señaló Santos.
La afirmación refleja una tendencia observada en numerosos países que buscan fortalecer su autonomía energética mediante fuentes limpias y recursos locales.
El desafío del almacenamiento energético
Sin embargo, la expansión de las energías renovables plantea desafíos técnicos importantes.
Uno de ellos es la necesidad de almacenar energía para garantizar el suministro durante las horas de mayor demanda, especialmente cuando disminuye la generación solar o eólica.
Por esta razón, el Ministerio de Energía y Minas impulsa proyectos destinados a fortalecer la capacidad de almacenamiento energético.
“Esto aportará estabilidad al sistema en la medida en que nos vamos moviendo hacia mayor energía renovable”, indicó el ministro.
Según explicó, 200 MW de almacenamiento estarán disponibles a finales de 2026, una capacidad que permitirá reforzar la inyección de energía durante las horas pico, que en República Dominicana suelen concentrarse entre las 7:00 y las 11:00 de la noche.
Expertos consideran que el almacenamiento se convertirá en uno de los componentes más importantes para garantizar la confiabilidad de los sistemas eléctricos basados en energías limpias.
Energía y minería: los motores de la inversión extranjera
Además del sector energético, la minería continúa desempeñando un papel relevante dentro de la economía dominicana.
Joel Santos señaló que ambos sectores han liderado la captación de inversión extranjera durante el último cuatrienio.
En particular, destacó el papel contracíclico de la minería, una característica que suele adquirir mayor relevancia durante períodos de incertidumbre económica internacional.
El comportamiento de los precios internacionales del oro ha contribuido a fortalecer la rentabilidad del sector y aumentar sus aportes fiscales.
Un sector minero en expansión
De acuerdo con las cifras presentadas por el ministro, la economía dominicana registró un crecimiento de 4.0 % durante el primer cuatrimestre de 2026, mientras que la minería experimentó una expansión de 10.7 % en ese mismo período.
Asimismo, el sector aportó aproximadamente 20,000 millones de pesos en ingresos fiscales durante los primeros cuatro meses del año.
“Es decir, va a superar los 45,000 millones de pesos que generó el año pasado”, afirmó Santos.
Estos recursos representan una fuente importante de financiamiento para programas públicos e inversiones en infraestructura.
La sostenibilidad como reto pendiente
A pesar de los resultados positivos, las autoridades reconocen que el crecimiento de la minería debe estar acompañado de mayores garantías ambientales y beneficios tangibles para las comunidades donde se desarrollan los proyectos extractivos.
El ministro explicó que el Gobierno continúa revisando la Ley Minera con el objetivo de fortalecer los mecanismos de inversión social y mejorar la distribución de los recursos generados por la actividad.
“Al final de cuentas, a todos nos conviene que haya una sostenibilidad; que no es solo ambiental. La sostenibilidad tiene que ver con el desarrollo de las comunidades”, sostuvo.
La declaración refleja una visión cada vez más extendida en organismos internacionales que promueven modelos de desarrollo capaces de combinar crecimiento económico, protección ambiental e inclusión social.
Un futuro energético en construcción
La transición hacia energías renovables se perfila como uno de los procesos más importantes para la economía dominicana durante la próxima década.
Las inversiones en generación limpia, almacenamiento energético y modernización de infraestructuras buscan garantizar un sistema más eficiente, resiliente y menos expuesto a las turbulencias internacionales.
Al mismo tiempo, la evolución de sectores como la minería plantea el desafío de equilibrar crecimiento económico, sostenibilidad ambiental y bienestar social.
Para las autoridades, ambos sectores seguirán siendo pilares fundamentales del desarrollo nacional y de la capacidad del país para enfrentar los desafíos de un mundo cada vez más interconectado y competitivo.
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