La cáscara del café ahora se convierte en cuero que puede durar hasta 10 años

Lo que antes era un residuo contaminante hoy se utiliza para fabricar muebles, tapizar espacios y generar ingresos
|

Descarga (1)


BOGOTA, COLOMBIA/ EL VOCERO.- Después de preparar una taza de café, lo más común es que los residuos y cáscaras terminen en la basura. Pocas personas imaginan que ese desecho, que durante años representó un problema ambiental, hoy puede convertirse en un material resistente para fabricar muebles, bolsos o decorar espacios comerciales.


Eso es precisamente lo que están haciendo unas compañías, que a través de un proceso industrial, recolectan los residuos de la cáscara del café y los convierten en material reusable parecido al cuero.


¿Cómo se convierte la cáscara del café en cuero?


La iniciativa fue creada por las empresas Nuvant y BioHunters, que encontraron la forma de procesar los residuos con botellas PET recicladas para crear una alternativa al cuero tradicional, con propiedades de resistencia, un menor impacto ambiental y un beneficio social para comunidades cafeteras.


En entrevista con Blu Radio, Hugo Hernando Duarte, gerente de cadena y abastecimiento de Nuvant, explicó que el proceso comienza con la recolección y selección de la cáscara de café. Luego, este residuo se pulveriza y se incorpora a una mezcla que recubre un textil fabricado a partir de botellas plásticas recicladas.

Además, indicó que el producto, que recibió el nombre de piel de café, no está hecho únicamente de cáscara de café, sino que combina varios materiales sostenibles.


"El textil es reciclado de botellas PET y el plastisol, que es la película que cubre este textil, tiene un 64 % de materias primas biobasadas. Además, utilizamos la cáscara de café pulverizada, que aporta cualidades de diseño, olor y color al producto", explicó.


En total, el material está compuesto por un 20 % de textil reciclado, un 64 % de materias primas biobasadas, un 10 % de cáscara de café y solo un pequeño porcentaje corresponde a otros componentes necesarios para su fabricación.


Para la compañía, el reto no fue únicamente desarrollar la tecnología para incorporar este residuo, sino construir una cadena que permitiera aprovechar un material que antes se desechaba.


El verdadero reto estuvo en lograr esa circularidad y esa cadena de valor, no simplemente en cómo adherimos la cáscara de café al producto, afirmó Duarte.


Un cuero que puede durar hasta 10 años


Además del componente ambiental, Duarte asegura que este material ofrece una resistencia comparable e incluso superior a la del cuero tradicional en algunos usos.


Para medir su durabilidad, hacen pruebas que simulan el desgaste diario que tendría un sofá, una silla o un asiento usado constantemente.


"Esta línea de piel de café cumple con la mayor resistencia que nosotros tenemos en nuestro portafolio. Bajo condiciones de uso industrial puede llegar a tener una durabilidad de hasta 10 años", señaló el gerente.


Gracias a esa resistencia, el material puede usarse en tapicería, marroquinería, decoración de interiores y otros productos que requieren soportar un uso frecuente.


Incluso, Duarte aseguró que también puede competir con el cuero tradicional en precio: "Somos muy competitivos frente al cuero y adicional a eso tenemos unas prestaciones adicionales", indicó.


El residuo que antes contaminaba ahora genera ingresos


Uno de los aspectos más llamativos del proyecto es su impacto social en Colombia, pues la cáscara de café es recolectada y seleccionada por 20 madres cabeza de hogar de la comunidad Emperatriz, en el departamento del Huila, quienes ahora reciben ingresos por un material que anteriormente era considerado un desecho.


De acuerdo con la empresa, esta actividad representa alrededor de $14 millones al año para las familias vinculadas al proyecto.


Son 20 madres cabeza de hogar quienes hacen la recolección y la selección del residuo. Ellas ya están percibiendo un beneficio económico,explicó Duarte


Además del impacto social, el proyecto también busca reducir la contaminación, pues antes de ser aprovechada, la cáscara de café terminaba acumulándose como residuo y, durante su descomposición, generaba gases como el metano.


"Era un residuo que generaba un problema ambiental. Al utilizar esta cáscara en nuestros productos estamos reduciendo cerca de 20 toneladas de CO₂ equivalente", aseguró.


Actualmente, la empresa aprovecha aproximadamente 55 toneladas de cáscara de café que antes no tenían un uso productivo.


Ya se está usando este material


Aunque el producto todavía representa una pequeña parte de las ventas de la empresa, ya comenzó a usarse en proyectos comerciales.


Uno de ellos es el nuevo Centro de Experiencia de Juan Valdés, ubicado en la calle 93 de Bogotá, donde buena parte del mobiliario está tapizado con este material elaborado a partir de residuos del café.


Además, la empresa asegura que ha recibido el interés de otras marcas para usarlo en marroquinería, tapicería, decoración de interiores y diferentes productos.


Comentarios