LOS ÁNGELES, EE.UU./ EL VOCERO.– Michael Jackson se encontraba en la cima de su carrera cuando, el 27 de enero de 1984, sufrió un grave accidente durante la filmación de un comercial de Pepsi en el Shrine Auditorium de Los Ángeles.
El cantante, que tenía 25 años, participaba junto con varios de sus hermanos en una producción diseñada para simular un concierto. Unas 3,000 personas asistían como público mientras Jackson interpretaba una versión de “Billie Jean” con la letra modificada para la campaña publicitaria.
Durante una de las tomas, el artista descendía por unas escaleras cuando un efecto pirotécnico se activó antes de lo previsto. Las chispas alcanzaron su cabello, que contenía productos inflamables utilizados para mantener el peinado, y provocaron que comenzara a arder.
Jackson continuó bailando durante algunos segundos, aparentemente sin percatarse de que tenía la cabeza en llamas. Integrantes del equipo de producción y otras personas presentes corrieron hasta el escenario, lo derribaron y extinguieron el fuego.
Quemaduras en el cuero cabelludo
El cantante fue trasladado inicialmente al Centro Médico Cedars-Sinai y posteriormente recibió tratamiento en el Brotman Medical Center, ubicado en Culver City.
Los reportes difundidos sobre el accidente indican que sufrió quemaduras de segundo y tercer grado en el cuero cabelludo. Las lesiones requirieron atención médica, procedimientos reconstructivos y tratamiento para controlar el dolor. (Associated Press)
Las imágenes tomadas inmediatamente después del incidente mostraron a Jackson consciente mientras era conducido hacia una ambulancia, con parte del cuero cabelludo cubierta. El accidente ocurrió pocas semanas antes de la ceremonia de los Grammy de 1984, en la que el artista obtuvo ocho premios por su álbum Thriller y otros trabajos musicales.
Acuerdo con Pepsi y donación al hospital
Michael Jackson no llevó el caso a juicio. El cantante y Pepsi alcanzaron un acuerdo extrajudicial por aproximadamente 1.5 millones de dólares.
Posteriormente, el artista donó el dinero al Brotman Medical Center, institución donde había recibido tratamiento. Los fondos fueron destinados a apoyar una unidad para personas con quemaduras, que llevó su nombre.
El accidente no puso fin inmediatamente a la relación comercial entre Jackson y Pepsi. El cantante participó años después en otra campaña internacional de la compañía vinculada con su álbum y gira Bad.
Las consecuencias posteriores
Diversos testimonios y producciones audiovisuales han presentado el accidente como un momento decisivo en la vida de Jackson. Sus allegados señalaron que las quemaduras le ocasionaron dolor persistente y lo obligaron a someterse a procedimientos médicos posteriores.
Algunas versiones vinculan el tratamiento del dolor iniciado después de las lesiones con los problemas posteriores del cantante relacionados con medicamentos. Sin embargo, establecer que el accidente fue la causa directa de su dependencia farmacológica o de su muerte constituye una interpretación que no puede demostrarse únicamente mediante la coincidencia cronológica.
Michael Jackson murió el 25 de junio de 2009 por una intoxicación aguda con propofol administrado en un contexto domiciliario por su médico. Por tanto, conviene diferenciar ese hecho médico comprobado de las teorías que presentan el accidente de Pepsi como el comienzo inevitable de la cadena que conduciría a su fallecimiento.
A más de cuatro décadas de lo ocurrido, la grabación continúa siendo uno de los accidentes más recordados de la industria publicitaria. También constituye una referencia sobre los riesgos de los efectos pirotécnicos y la necesidad de establecer rigurosos protocolos de seguridad durante espectáculos y producciones audiovisuales.
Comentarios