Las marcas que hicieron famosos a personajes que nunca existieron

De una experta en cocina con firma propia a un caficultor convertido en símbolo nacional, varias empresas construyeron identidades publicitarias tan convincentes que millones de consumidores llegaron a reconocerlas como si fueran personas reales.
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SANTO DOMINGO, RD/ EL VOCERO. - Algunas de las figuras más reconocidas de la publicidad mundial nunca existieron fuera de los anuncios. Durante décadas, empresas de alimentos y otros productos construyeron personajes con nombres, rostros, historias y supuestas experiencias personales para generar confianza entre los consumidores. 


La estrategia permitió que figuras inventadas se convirtieran en símbolos comerciales duraderos, hasta el punto de que muchas personas desconocían que detrás de ellas no había un fundador, una cocinera o un experto real.


Uno de los ejemplos más conocidos es Betty Crocker, creada en Estados Unidos en 1921 por una empresa que posteriormente pasó a formar parte de General Mills. El personaje nació para responder consultas sobre cocina y terminó protagonizando programas de radio, libros de recetas y campañas publicitarias.


Incluso contó con una firma y retratos oficiales que cambiaron con el paso de los años. Algo parecido ocurrió con Mrs. Butterworth's, introducida en 1961 como una figura maternal asociada a los desayunos caseros, cuya imagen llegó a formar parte del diseño de las botellas de jarabe.


Otras identidades comerciales combinaron la ficción con referencias culturales o históricas. Aunt Jemima, lanzada en 1889, recurrió a una representación basada en estereotipos raciales y fue interpretada públicamente por distintas mujeres; la marca cambió su nombre a Pearl Milling Company en 2021. 


Uncle Ben's, conocida por sus productos de arroz, utilizó la imagen de un hombre mayor para transmitir tradición y experiencia, aunque el personaje publicitario no era el fundador de la empresa. Con el tiempo, la marca adoptó el nombre Ben's Original, como parte de una revisión de su identidad comercial.


En América Latina destaca Juan Valdez, creado en Colombia en 1959 para representar a los productores de café del país. Aunque diferentes personas han interpretado al personaje, su identidad corresponde a una creación publicitaria y no a un empresario que fundó la marca. 


Un caso distinto es Captain Morgan, cuyo personaje comercial se inspira en Henry Morgan, un corsario que realmente existió. También hay marcas que parecen ficticias, pero tienen vínculos con personas auténticas: Chef Boyardee debe su nombre al cocinero italiano Héctor Boiardi, mientras que el origen de la denominación Dr Pepper continúa siendo objeto de distintas explicaciones históricas.


La creación de estos personajes demuestra cómo una identidad bien construida puede influir en la percepción de confianza, cercanía y experiencia de los consumidores. Sin embargo, no todos los casos representan un engaño: utilizar mascotas o figuras ficticias es una práctica habitual en publicidad, siempre que no se atribuyan credenciales o experiencias inexistentes de forma engañosa.


La distinción adquiere especial importancia cuando una marca presenta a un supuesto médico, científico o especialista para respaldar productos relacionados con la salud, donde la autoridad profesional puede influir directamente en las decisiones de compra.


Nota editorial: Los ocho casos no son equivalentes: 


Betty Crocker y Mrs. Butterworth's son personajes ficticios; Juan Valdez es una identidad interpretada por personas reales; Captain Morgan se inspira en un personaje histórico; y Chef Boyardee corresponde a un empresario que sí existió. Esta distinción es importante para no presentar todas las marcas como ejemplos de engaño publicitario.



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