SANTO DOMINGO, RD/ EL VOCERO. – Ricardo Ripoll y Eduardo Sánchez Tolentino, conocido como El Piro, integrantes de Somos Pueblo, quedaron en el centro de una controversia tras publicar un recorrido por la zona fronteriza de Dajabón.
En otra grabación, un militar los acusó de utilizar a dos ciudadanos haitianos para producir un audiovisual con fines de desinformación, señalamiento que Ripoll rechazó este lunes 2 de noviembre.
El material que originó la disputa fue publicado el 30 de octubre y muestra a los comunicadores conversando con hombres que describen caminos entre la vegetación y las inmediaciones del río fronterizo.
Uno de los participantes sostiene que el trayecto puede completarse en unos 15 minutos y asegura que no encontrarían inconvenientes con las autoridades migratorias, afirmaciones que corresponden a su testimonio y no acreditan por sí solas las condiciones de vigilancia.
En la grabación posterior, un militar presenta a dos haitianos detenidos en la carretera Loma de Cabrera-Capotillo y atribuye a los comunicadores el propósito de engañar al público. Uno de los detenidos relata que coincidió con ellos cuando iba a trabajar y que le ofrecieron transporte hacia las inmediaciones del monumento de Capotillo.
Su relato difiere del de Ripoll, quien sostiene que el encuentro fue casual.
«Nosotros nada más subimos una partecita del video», expresó Ripoll al responder al interrogatorio difundido.
El comunicador afirmó que la grabación completa permitiría aclarar cómo conocieron a los hombres y negó que los hubieran transportado al lugar para preparar la escena. También cuestionó la circulación del video militar, aunque sus señalamientos no permiten establecer quién autorizó o realizó su publicación.
La controversia incluye la denuncia presentada públicamente por ambos comunicadores el 31 de octubre: aseguran que encontraron dos paquetes con polvo blanco en su vehículo después de una requisa militar antes de llegar a Navarrete.
Interpretaron el hallazgo como un supuesto intento de involucrarlos en un caso, pero el material suministrado no aporta un análisis que identifique la sustancia ni pruebas que determinen quién colocó los envoltorios. Aunque Ripoll la llamó cocaína, esa identificación no está acreditada.
Comentarios