Vera Skafar y José Pedro Friedmann Angeli realizaron el estudio en el Centro Rudolf Virchow de Bioimagen Integrativa y Traslacional. (Imagen: Natalie Fahmer / Universidad de Würzburg)
BAVIERA, ALEMANIA/ EL VOCERO MEDICO.- Un equipo de científicos de la Universidad de Würzburg descubrió que la vitamina B2, conocida también como riboflavina, podría desempeñar un papel clave en la protección de células cancerígenas, según un estudio publicado en la revista científica Nature Cell Biology.
La investigación concluyó que la deficiencia de vitamina B2 vuelve más vulnerables a las células tumorales frente a la ferroptosis, una forma específica de muerte celular programada relacionada con el hierro y el daño oxidativo.
De acuerdo con los investigadores alemanes, la vitamina activa mecanismos antioxidantes capaces de proteger tanto células sanas como cancerígenas. En particular, identificaron el papel de una proteína denominada FSP1, encargada de utilizar derivados de la riboflavina para bloquear la ferroptosis y favorecer la supervivencia de los tumores.
Un compuesto bacteriano logró activar la autodestrucción celular
Durante los experimentos, el equipo utilizó roseoflavina, un compuesto bacteriano con estructura similar a la vitamina B2. Aunque esta sustancia puede ocupar el lugar de la riboflavina en determinadas rutas metabólicas, no genera el mismo efecto protector dentro de la célula.
Los científicos observaron que la roseoflavina logró desencadenar procesos de autodestrucción celular incluso en bajas concentraciones, debilitando los mecanismos de defensa de las células tumorales.
Según los autores, este hallazgo sugiere que bloquear el metabolismo relacionado con la vitamina B2 podría convertirse en una estrategia terapéutica prometedora contra distintos tipos de cáncer.
Los investigadores ven potencial para futuras terapias oncológicas
Los expertos aclararon que todavía no existe un inhibidor específico aprobado para uso clínico, aunque consideran que el descubrimiento podría impulsar el desarrollo de nuevos tratamientos dirigidos no solo contra el cáncer, sino también contra enfermedades neurodegenerativas y otros trastornos asociados con la ferroptosis.
“El estudio demuestra que intervenir en estas rutas metabólicas podría abrir nuevas posibilidades terapéuticas”, señalaron los investigadores en el trabajo científico
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